Destrucción del casco urbano de Gramalote, una tragedia anunciada

El 17 de diciembre de 2010, fue una fecha que marcó un antes y después en la historia del pueblito cafetero de Norte de Santander.

Cada 13 de octubre, se conmemora el Día Internacional para la reducción de los desastres naturales, fecha que fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para comprender la importancia de la prevención, la mitigación y la preparación ante cualquier desastre natural que pueda ocurrir.

Teniendo como referencia está fecha ATN Televisión hace un especial recuento de uno de los desastres naturales que ha marcado el antes y el después de un importante municipio de Norte de Santander.

Se trata de Gramalote, un pueblo que fue destruido como consecuencia del movimiento telúrico por la falla geológica sobre la cual se encontraba, producto de la fuerte temporada invernal, que en ese momento era conocido como el fenómeno de ‘La Niña’, el cual causó varias alertas en el departamento a finales de 2010.

El lamentable episodio sucedió el 17 de diciembre de 2010, a pocos días de Navidad; ese día tras la intensa temporada de lluvias que afectó a la región desde mediados del año se tradujo en una remoción en masa que destruyó gran parte de su zona urbana y obligó a miles de habitantes del municipio cafetero a abandonarlo, tras 153 años de existencia.

El episodio, que desde tiempo atrás había estado anunciado tanto por la comunidad como por entidades del municipio, fue una tragedia que como muchos lo dicen: era «una tragedia anunciada», pues desde días anteriores se registraba grietas en las casas de Santa Anita, Nueva Granada, Casa Teja y San José.

Incluso la noche del jueves 16 de diciembre de 2010, el cerro de la Cruz comenzó a deslizarse sobre el pueblo de Gramalote, en las laderas montañosas del departamento. La tierra rugía como una fiera.

En las últimas semanas había caído un gran diluvio y esa madrugada del viernes 17, durante la novena de aguinaldos, el párroco fue otro personaje que también anunció lo que iba a pasar y le pidió al pueblo que estuviera alerta.

Al mediodía el cerro se reventó en pedazos y se abalanzó sobre los 3.500 habitantes de la cabecera municipal, a una velocidad de casi 4 kilómetros por hora. llevándose a su paso casas, árboles, fincas, ganado y corrales. La gente, despavorida, pensó que el mundo se estaba acabando.

Esa misma tarde empezó el éxodo de los gramaloteros, quienes marchaban en caravanas de buses, caballos y mulas abandonaban el pueblo buscando en los pueblos vecinos albergue. Este fue un cataclismo que dejó 850 viviendas destruidas, no se salvó ni la iglesia, ni el hospital, paradójicamente lo único que quedó en pie, fue el cementerio.

A medida que los habitantes se marcharon, el pueblo en pocos meses fue quedando en ruinas. Seis años después, el 20 de diciembre de 2016, el entonces presidente Juan Manuel Santos entregó las primeras 189 viviendas del nuevo Gramalote, la plaza de mercado y el parque principal del casco urbano.

Lo que sucedió en Gramalote, es una historia que queremos que no se repita, y es por eso la importancia de que las autoridades correspondientes en la prevención del riesgo y desastres, brinden asesoría e información a la comunidad para que esté siempre alerta ante cualquier signo de alarma, la cual puede llegar a significar el prevenir una tragedia, con el fin de que en Norte de Santander y Colombia, no se repita ‘una tragedia anunciada’.

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